UNA VIDA MÁS SIMPLE – RETOS MES 1

Emoción, euforia, incertidumbre, miedo, entusiasmo; estás son solo algunas de las emociones con las que comencé la primera semana de este recorrido.

Quería comenzar esta entrada hablando acerca de cómo crecí, en el proceso me puse a pensar en mi infancia y tratando de recopilar mis recuerdos más memorables me di cuenta que no tengo muchos, la mitad de mi infancia la recuerdo en casa de mis abuelos paternos y haber sido muy amada, pero siguen siendo contados, la otra mitad de mi infancia la recuerdo en hospitales con mi mamá (en otra entrada les contare esta parte de mi vida), pero regresando al inicio, crecí en un hogar modesto siempre tuvimos lo indispensable y era justo lo que necesitábamos. Creo que fue cuando comencé a estudiar la preparatoria que lo indispensable ya no era suficiente para mi, mis opciones eran reducidas  – Esto es lo que hay o busca un trabajo –, así que en las primeras vacaciones busque un trabajo temporal en una pulga (mercado, tianguis) y ahí recibí mi primer sueldo y fue – WOW! dinero mío que puedo gastar en lo que yo quiera – Seguramente me sentía realizada y toda una adulta (me rio de mi misma con un toque de ternura) ese fue el inicio de mi vida laboral. Hubo altas y bajas en el proceso, seguía estudiando y trabajando, viví un despido y fue frustrante y después de eso llego a mi vida el trabajo que en ese momento era un sueño para mí, se abrió ante mis ojos un mundo completamente nuevo y como alguien de 19 años con un panorama del mundo muy reducido, me deslumbré. 12 años de aprendizaje, crecimiento profesional, estancamiento emocional y personal y un tanto más, me dio trabajar en esa oficina. Durante ese tiempo compré mi primera casa con la ayuda de mis papás, Jonathan y yo comenzamos nuestra familia, adquirí mi primer coche y cómo las cosas comenzaron a marchar bastante bien en el sentido financiero, comencé a hacerme de cosas y más cosas, al punto de tener por mi casa un montón de “por si acaso”, Jonathan nunca estuvo de acuerdo con mi manera de consumir, pero yo lo limitaba a no entrometerse mi pensamiento era – es mi dinero, por lo tanto yo decido en qué gastarlo –, su opinión solo me motivaba a querer más cosas que no necesitaba; necedades, compras impulsivas y otras formas de llenar esos vacíos que se hicieron en mi, por situaciones que no resolví cuando debí hacerlo. Pienso en mi “Yo” de ese entonces y con honestidad me siento avergonzada de la persona que era, pero no lo puedo cambiar, y hoy, desde este punto de mi vida, NO LO CAMBIARÍA.

Esta “pequeña” introducción nos trae de regreso al presente, a esta renovación de entendimiento, a ese encuentro con Dios que tuve hace pocos años, a esta necesidad de encontrar mi propósito de vida y, por supuesto, a este proyecto “Una vida más simple”.

Escribí los retos de este mes pensando en las situaciones, hábitos, cosas, etc., que hacen que me sienta más agobiada o estresada y los que hacen que tenga un sentimiento de felicidad, armonía, paz y amor. El resultado fue este:

Mis 7 retos del primer mes:

  1. Deshacerme del 60% de mis pertenencias (ropa, zapatos, accesorios, maquillaje, bolsas, etcétera). Para este punto, me voy a basar en la primicia del libro de Marie Kondo, La Magia del orden (2011). Pueden encontrar más información respecto a su método de orden y depuración aquí
  2. No adquirir nuevas prendas durante este mes.
  3. Tener un gesto amable con alguien cada día.
  4. Leer un libro.
  5. Ofrecer ayuda totalmente honesta a por lo menos 4 personas.
  6. Escribir notas de agradecimiento diarias.
  7. Hacer una actividad diferente cada semana con mi familia.

Soy totalmente consciente de que algunos de los retos serán un desafío para mí , porque tiendo a procrastinar, sin embargo, es de hecho una de las razones por las que quiero documentarlo, esto me hace sentir más comprometida.

“El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios de Dios”. Proverbios 19:21 NVI